Jaulas de Joumana Haddad: Crítica, Filosofía y Teatro Contemporáneo

La destrucción de las dos espadas: (a + b)2 = a2 + 2ab + b2 

Joumana Haddad es una escritora y activista libanesa, cuya escritura se fundamenta en la denuncia social y una intuición muy aguda de justicia. Jaulas  es una obra de teatro en dos actos. La dedicatoria resume de modo muy preciso la congruencia desde la que escribe.

Dedicada a mi misma: 

de prisionera a carcelera, 

liberada más tarde de ambas jaulas. 

–Joumana Haddad (Haddad: 2015, 11)

Pensar que únicamente hay dos fuerzas que rigen el universo y restringir cualquier otra tercera o cuarta posibilidad, es como autodenominarse católico y cerrarle la puerta en la cara a Jesús o ser judío y abrírsela. Joumana Haddad creció en una familia cristiana ortodoxa en Beirut, no pisó el territorio musulmán hasta los 17 años. La guerra hizo de Beirut una ciudad en donde el pensamiento religioso y el poder legislativo son lo mismo. En su libro Superman es árabe (2012) es notorio el inexplicable amor que le tiene a su país, porque ha vivido únicamente de modo intermitente en el extranjero. 

En Europa y Occidente la hemos tratado con equivocada condescendencia, pero ese fenómeno quizás únicamente se deba a que en el Líbano, ella lucha contra una despersonalización ante la religión, que pone en juego la vida de mujeres con voz y sin miedo. En Occidente el movimiento feminista se puede dar el lujo de seguir teniendo miedo, y de ese modo perpetuar discursos que lo apoyan parcialmente, lo que lastimosamente gesta un colectivo que gasta mucha energía resolviendo diferencias, en las que el miedo debería dejar de ser una opción. Mientras haya mujeres que no estén dispuestas a poner en juego su trabajo, para no tener algo que ver con los escandalosos fuegos artificiales que el feminismo suele detonar, seguiremos llenas de miedo. Joumana Haddad es una mujer que lleva el feminismo hasta sus últimas consecuencias, porque entiende que es una cuestión vital y tiene el superpoder de ver los vicios arraigados en las estructuras sociales, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad (Lee, Amazing Fantasy #15); si bien es mentira que ignorancia es felicidad, ver también puede ser violento, por eso cerramos los ojos cuando presenciamos un accidente. Escribir es un ejercicio constante de mantener los ojos abiertos aunque duela y exista la tentación de cerrarlos o voltear hacia otro lado. Pasaron años antes de que Bruce Banner dejara de ver a Hulk como una enfermedad que debía curar. La escritura de Joumana Haddad es enojo y espíritu de lucha, no es que no le guste Beirut, es que lo ama y ve lo deteriorados que están los tejidos sociales. Hay algo muy heróico en haber sufrido alguna transgresión y no querer venganza. La libertad no es un trueque: la libertad es libertad (Haddad: 2015), hay personas a quienes no les conviene que otros tengan ciertas libertades y piensan que el respeto únicamente funciona del mundo hacia ellxs. El bienestar personal no forzosamente es el colectivo y hay que tener el corazón de no convertirnos en un Bruce Banner reprimido o fuera de sí todo el tiempo, porque ambos extremos se padecen.  

Jaulas es una obra de teatro en la que Joumana Haddad explora una tercera posibilidad, entre lo que parece una lucha que funciona igual que un clásico de futbol. Cinco mujeres están encerradas en jaulas, un Hombre las vigila e interroga.  

EL HOMBRE, anónimo. De aproximadamente cincuenta años. Viste de negro. 

LAMA, mujer soltera. La palabra “Solterona” está escrita sobre su frente. De aproximadamente sesenta años. Viste ropa casual. 

ZEINA, niqabi. La palabra “Ninja” está escrita sobre su frente. De aproximadamente cincuenta años. Viste el atuendo islámico completo.

HIBA, prostituta. La palabra “Puta” está escrita sobre su frente. De aproximadamente cuarenta años. Viste un atuendo sexy y provocador. 

YARA, lesbiana. La palabra “Marimacho” está escrita sobre su frente. De aproximadamente treinta años. Viste ropa casual. 

ABEER, robusta. La palabra “Gorda” está escrita sobre su frente. De aproximadamente veinte años. Viste ropa casual. (Haddad: 2015, 17)

Los estereotipos son proyecciones distorsionadas de arquetipos. En paralelismo con Platón, la idea de justicia que está en el Mundo de las ideas, no es la misma que se ramifica en el mundo sensible; esas ramificaciones son la Gorda, Puta, Solterona, Ninja y Marimacho. Harold Bloom llama de modo reduccionista “escuelas del resentimiento” a todo movimiento con una pizca de responsabilidad social. Es verdad que el resentimiento tiene un matiz de envidia por frustración, también es verdad que hay un componente inconsciente; habrá que preguntarnos si la frustración deriva de una injusticia o una sensación de injusticia, el matiz entre una y otra únicamente radica en qué tanto la persona es capaz de hacerse responsable de sus propias deficiencias. 

No creo en el diablo, pero si llegase a haber prueba de su existencia, pienso que serían las personas incapaces de sentir remordimiento. Muchas atrocidades pueden llevarse a cabo en nombre de una justicia retorcida fundamentada en la psicopatía. El Hombre que ronda a estas mujeres en el primer acto es indiferente y en algunos momentos encuentra placer en su dolor, se burla con la agresividad de una olla express a punto de estallar para exponer todas las vísceras. Parece increíble, pero sí hay gente en el mundo que puede estar en la misma habitación con una persona enloquecida de dolor y no hacer nada. El resentimiento legítimo viene de hacernos cargo de nuestras acciones conscientes e inconscientes, la injusticia y el dolor. La necesidad de desprestigiar movimientos sociales es una reacción para defender alguna posición de poder; esos discursos le hacen mucho daño a la filosofía y a la literatura, porque no aportan argumentos en torno al conflicto y tienden a ser de moral rígida. Bien intuyó Nietzsche que la moral nace cuando el resentimiento se hace creativo (Nietzsche: 1887). La rigidez no puede ser una característica de la moral, es contradictoria ante su naturaleza amorosa y revolucionaria. Cambiar los parámetros morales en algún tema es una situación incómoda en la que todxs nos hemos encontrado, pero es necesario para la evolución del entendimiento y el desarrollo de las leyes. Hay que saber encontrar la sabiduría del pasado, aceptar y desechar lo obsoleto, para aportar al progreso de la humanidad, si no, es una moral que se estanca, deja de ser suficiente y pierde realidad, se vuelve un monumento edificado en valores caducos.                

Hay varias acotaciones que rayan el espacio cinematográfico. Trae un diagrama con la disposición de la escenografía; si bien es muy interesante la propuesta conceptual de las jaulas, delimitar con tal detalle hace complejo que la obra se pueda adaptar a todo espacio escénico y deja muy poco a la creatividad e imaginación. La construcción de personaje, al ser deliberadamente desde el estereotipo, a veces se queda en un nivel discursivo y cuesta trabajo imaginar a estas cinco mujeres en su vida cotidiana, ¿cómo sería un día común y corriente en sus casas? 

Hay momentos con acciones que fácilmente se pierden en un escenario, pero surge la necesidad por parte de la autora de proponer proyecciones, pienso que eso fue un chispazo intuitivo para dotar a la escena de detalles visuales que el cine sí puede. Leí varias veces la obra y me provocaba pensar en cómo adaptarla a un producto audiovisual, que conserve la metaficcionalidad y juegue con el acontecimiento escénico en vivo. Para compensar la falta de individualidad en ellas, las proyecciones podrían ir enfocadas a poder verlas más allá del discurso, realmente padeciendo en silencio el estereotipo que se les ha impuesto y ellas han aceptado sin vacilar o cuestionar por miedo e incomodidad. La jaula en la que están es una metáfora de ellas mismas y de la rigidez estructural que las encarcela. Es una obra con una propuesta de doble formato muy atractiva, aunque hay artificios en vez de mecanismos: 

De pronto, se escucha el sonido del proyector de LAMA apagarse. Deja de hablar de inmediato, como si hubiera apagado su voz. Cierra la ventana de su jaula. Se escucha el sonido de un cerrojo. El proyector de ZEINA se enciende. (Haddad: 2015, 25)

La voz que se apaga repentinamente es la metáfora detrás de ese artificio escénico. ¿Qué pasaría si Lama se encuentra con lo que sea que le arrebata la voz? Quizás la acción cambiaría de personaje en personaje, pero se vería más orgánica que si se copia y pega la misma acotación para todas, a modo de presentación de personaje genérica.  

  Nadie niega el interesantísimo binomio mente-cuerpo de Descartes, ni la constitución hilemórfica (forma y materia) que configura al ser humano según Aristóteles. Las explicaciones dualistas ofrecen dos vías distintas sobre la misma cosa y tienden a ser opiniones polarizadas. Popper retomó el idealismo platónico y el binomio forma-materia y los llevó a otro nivel, ya no eran dos los campos semánticos, sino tres: (1) el mundo de los hechos físicos, (2) el mundo de los estados mentales y (3) el mundo de las leyes establecidas por las ciencias. Los hechos físicos son mucho menos complejos que las leyes científicas, porque a veces hay más elementos para establecer sus límites. El pensamiento dicotómico agota muy rápido sus argumentos, ya lo dijo Parménides con mucha elegancia.  

[…] los mortales que nada saben yerran bicéfalos, pues la perplejidad en sus pechos conduce una inteligencia errante, y ellos son arrastrados aturdidos y cegatos a la vez, atolondrados, muchedumbre sin decisión, para quienes esto: ser y no, es reputado ser lo mismo y no lo mismo; y para todas las cosas una vía hay de sentido contrario. (Parménides, v. 5)

Precisamente por eso son tan importantes las terceras posibilidades y llevar ese argumento hasta sus últimas consecuencias. El relativismo le hace mucho daño a la filosofía pero más a la humanidad, porque forja personas sin criterio y con moral ambivalente. Joumana Haddad entiende muy bien lo que Parménides quiso decir, ahí radica el norte en su brújula de justicia.

El síndrome del bicéfalo parmenídeo es muy peligroso, sobre todo si se legisla desde una posición que lejos de ser conciliadora es únicamente opositora. La virtud de la conciliación es guerrera y tiene que mantener la templanza entre dos fuerzas que se creen únicas y divinas. 

El final del primer acto es un momento poético en el que las cinco mujeres entienden que son la misma. 

      HIBA

Y la puta es solterona, y la lesbiana niqabi, y la niqabi es una puta. Yara es Abeer, Abeer es Lama, Lama es Zeina, y Zeina soy yo… Todas somos una mujer. Usted ve cinco, pero en realidad somos una. Y somos diez, somos cien, somos un millón: un millón de rostros y cuerpos con un mismo dolor. Un dolor que emana de este útero sobre nuestros muslos; este útero por el cual nos castiga, porque nosotras lo tenemos y usted no. (Haddad: 2015, 43). 

Cuando un movimiento social comienza a moverse como un solo cuerpo, una parte del tejido social se llena de libertad. Ver a estas mujeres entender eso se vuelve poco atractivo en medio de tantas acciones escénicas que, al estar cargadas de símbolos azarosos, el discurso ahora recae en el artificio. Finalmente las mujeres salen de la jaula y el Hombre queda preso de sus propias palabras, los videos parece que se detienen, pero en realidad va otro video con el sonido de un monitor cardíaco, hay un juego con los proyectores, un telón desciende para separar el escenario, la escena se va a redirigir hacia el interior de la sala de una casa.  

LA ESPOSA

EL ESPOSO

LA HIJA

SWASAN, amiga de LA HIJA (Haddad: 2015, 49)

La propuesta de jugar en torno a los estereotipos se mantiene, pero en este caso los roles están invertidos. LA ESPOSA es quien ejerce violencia sobre EL ESPOSO, LA HIJA no lava ni un plato y SWASAN está a punto de casarse, pero se queja de que su prometido ha subido cinco kilos. Intercambiar roles no resuelve el problema y es absurdo luchar por una posición de poder eternamente. Jamás había resultado tan evidente y terrorífico el eterno retorno, no es tan descabellado pensar como Heráclito e incendiarlo todo, a ver si el fuego de verdad purifica o reúne corazones resentidos y hambrientos de creatividad, moralidad flexible, amor y libertad. 

EL ESPOSO asesina a su ESPOSA con un premeditado y frío balazo. La olla express con las vísceras explotó y la psicopatía ganó. No hay creatividad para resolver conflictos, estamos tan habituadxs a un modelo de comportamiento, que cambiarlo le resulta imposible a la memoria muscular. La víctima y el victimario tienen sus propias jaulas e insistir en preservar el síndrome del bicéfalo parmenídeo es evidencia de la involución del intelecto. Hay que aprender a conversar con oídos atentos, sobre todo frente a argumentos que se alejen de nuestra moral, porque es la única forma de mantener los valores vigentes, de lo contrario, millones de personas enardecidas perpetúan una guerra que a veces parece dormida, pero en otros momentos estalla. Si todxs apeláramos a una humanidad que esté por encima de cualquier diferencia cuantitativa, quizás lograríamos no transgredirnos y tratarnos mejor incluso a partir de la diferencia.     

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