De Paulina Salascomedor
Hedda: Te regalo todos los días, no tienen que tener fecha, no hace falta, te los regalo para que los pases conmigo. Te regalo un vestido de mis besos, y un collar delineado por mis dedos en tu cuello, te regalo el amanecer y todas las jacarandas del mundo.
Hedda: Yolanda y Hedda se ven frente a frente. Hedda abre la boca, Yolanda le cierra un poco los labios con la mano para luego acercarse a ella e intentar besarla, pero sus cabezas chocan y Yolanda tiene que hacer un segundo intento. Por fin logran besarse, Hedda saca la lengua de forma torpe, se siguen besando aunque no embonan.
Yolanda y Hedda están sentadas en un sillón color rosa de cuatro plazas.
Hay una planta que enmarca un ventanal detrás del sillón.
Hay un vaso sobre una mesita que se rompe.
Hedda: (Al público) A los quince años me enamoré de Helena de Troya, con ella entendí que por trágico que suene: Las mujeres estamos condenadas a ser juzgadas únicamente a través del hombre que se fije en nosotras, ¡pero ningún encomio más escrito con penes erectos! ¡Qué desvergüenza la de Gorgias tomarse como ejercicio lúdico la legítima defensa de lo femenino!
Hedda: De la imposibilidad de estar conmigo.
Yolanda: Ya vas a empezar…/
Hedda: De la imposibilidad de estar contigo.
Hedda: (Al público) Ahí viene el drama.
Yolanda: Me voy mañana.
Hedda: ¿A dónde?
Hedda: (Al público) “¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía!” Eso decía el Coronel siempre que estaba con sus amigos.
Hedda: ¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los herm…/
Yolanda: ¡Siempre sales con alguna pendejada!
Hedda: … Eso decía el Coronel…
Yolanda: Ya no puedo.
Hedda: No…
Yolanda: Es en serio.
Hedda: Perdón, no… Yolanda no, no.
Yolanda: Ya lo pensé bien.
Hedda: ¿Eso qué significa?
Silencio. Son las 11:59 p. m. Es 31 de diciembre.
Hedda: ¡Diez, nueve, ocho…/
Yolanda: Ya sabemos qué va antes del siete…
Hedda: ¡SEIS, CINCO…!
Yolanda se tapa los oídos.
Hedda: ¡TRES, DOS, UNO!
Hedda suena una trompeta, lanza confeti y prende una luz de bengala.
Hedda: ¡FELIZ AÑO NUEVO!
Hedda: Hedda abraza de la cintura a Yolanda, sus cuerpos embonan desde cualquier lugar que se toquen; apenas sus labios se rozan están listas para hacer el amor en el sillón. Yolanda abre las piernas de Hedda, está a punto de comerse un brownie con helado de vainilla sin cubiertos hasta terminar… Yolanda busca entre la ropa y saca una cajita con un anillo dentro.
Hedda: Te regalo mi voz.
Yolanda: ¿Tiramos la casa por la ventana o hacemos algo sencillo? ¿Vestido o traje? ¿Preferirías solamente viajar?
Hedda: ¿Qué haces?
Yolanda: Creo que es un poco obvio, ¿no?
Hedda: Te amo mucho, Yolanda Reyes Espinoza.
Yolanda: Uy… ¿Por qué el regaño?
Hedda: Quiero algo sencillo.
Yolanda: ¿Vestido o traje?
Hedda: Vestido, pero de tenis para aguantar toda la noche.
Yolanda: ¿¡Toda la noche!? Creí que querías algo sencillo.
Hedda: Pero con mucho mezcal.
Yolanda: Que este momento nos dure para siempre.
Hedda empuja a Yolanda.
Hedda: Me hubiera gustado no haberte creído.
Yolanda: Nos apresuramos.
Hedda: Que mal argumento.
Yolanda: Me voy mañana.
Hedda: ¿Qué vamos a hacer con la boda?
Yolanda: Cancelar, no embonamos, no… No va a funcionar.
Hedda: ¿Cómo dices eso con una mano en la cintura?
Yolanda: Fue todo un proceso.
Hedda: En el que no me incluiste.
Yolanda: Ni siquiera lo tenía claro.
Hedda: ¿Pues… Cuánto tiempo te tomó decidir que me ibas a botar?
Yolanda: Sabía que te ibas a poner así y ya no puedo. Hedda… Hay cosas de ti que no tolero, ¿para qué perdemos el tiempo?
Hedda: No sabía que estábamos perdiendo el tiempo.
Yolanda: Cuando una de las partes cae en cuenta de que ya no quiere, todo el tiempo que pase después de eso es tiempo desperdiciado.
Hedda: ¿Para qué? ¿Para coger?
Yolanda: Sí, si se me da la gana.
Hedda: Estás siendo muy culera…/
Yolanda: Honesta.
Hedda: Sobre todo culera.
Yolanda: No hay forma linda de terminar una relación.
Hedda: No creo que estés siendo honesta.
Yolanda: Me voy mañana.
Hedda: Eso es solo un aviso.
Yolanda: Ya no quiero estar contigo.
Hedda: Me queda claro.
Yolanda: No parece. ¿Apoco no te da pena?
Hedda: ¿A mí?
Yolanda: Estás bien aferrada.
Hedda: No estás actuando con… con amor.
Yolanda: No estamos hablando de amor, no mames…/
Hedda: ¿¡Entonces de qué estamos hablando!?
Yolanda: Es más complejo…
Hedda: ¿¡Qué!? ¿Qué es más complejo?
Yolanda: Lo que siento por ti.
Hedda: ¿Qué sientes por mí?
Yolanda: Que eres muy injusta.
Hedda: ¿Estás escuchando lo que dices?
Yolanda: Yo te podría hacer la misma pregunta.
Hedda: No me estás escuchando.
Yolanda: Desde hace mucho.
Hedda: …
Yolanda: Hedda… Desde hace mucho no nos escuchamos.
Hedda: Pues comienza a escucharme.
Yolanda: No es eso.
Hedda: Por favor.
Yolanda: Bonita, no…/
Hedda: ¿Qué voy a hacer sin ti?
Yolanda: Andar en bici, conocer otras mujeres…/
Hedda: No quiero a nadie más.
Yolanda: Suenas a canción popera.
Hedda: …
Yolanda: Me gustaría que me dieras tres horas.
Hedda: ¿Qué es esto?
Yolanda: La compañía nacional montó Macbeth, ve.
Hedda: ¿Es neta?
Yolanda: Yo invito.
Hedda: No me estás dando tiempo de procesar nada.
Yolanda: No tengo tiempo de esperar a que lo proceses, estoy siendo lo más clara que puedo.
Hedda: Creí que merecía un poquito de consideración…/
Yolanda: Ya no quiero estar contigo, no sé qué más tengo que explicar.
Hedda: El sillón ni de pedo te lo llevas.
Yolanda: Es mío.
Hedda: Pago por la renta que no pagaste en todo este tiempo, es más, llégale hoy, ahorita y rapidito, pinche heterosexual.
Hedda: (Al público) Eso debí decirle.
Yolanda: Tú deberías pagarme por haberte aguantado.
Hedda: (Al público) A los dos meses comenzó a andar con un tal Hernán que seguro se coge en mi sillón.
Hedda: Yolanda y Hernán se encuentran. Yolanda es un felino que bufa y le suelta zarpazos a Hernán, un toro que la agarra del pescuezo. Hernán se va. Yolanda se queda herida, pero totalmente animalizada por la furia.
Dos personas entran lideradas por Yolanda y se llevan casi todo lo que hay en el departamento, hasta el final se llevan el sillón.
Hedda: Hedda, mucho gusto.
Yolanda: Yolanda.
Hedda: El depa es este, no tengo muchas cosas, pero poco a poco pensaba comprar un sillón, o poner una tele por acá.
Yolanda: Yo tengo sillón, refrigerador, lavadora y una credenza.
Hedda: Wow, parece que embonamos perfecto, yo tengo un depa donde puedes acomodar todos tus muebles.
Yolanda: ¿A partir de cuándo me puedo mudar?
Hedda: Cuando quieras.
Yolanda: ¿Podría ser mañana?
Hedda: Sin problema.
Hedda: (Al público) Y a la semana comenzamos a andar. Todo lo que toca esa mujer cobra vida.
Dos personas entran lideradas por Yolanda para colocar un sillón rosa.
Hedda: Cuando te vayas llévatelo todo. No dejes rastro de que estuviste aquí, porque de otro modo no voy a poder con tu ausencia. Déjame las llaves donde siempre y salte sin echar un último vistazo.
Yolanda le da un libro a Hedda.
Yolanda: Me sirve cuando tengo que cambiar de perspectiva.
Hedda: Lo voy a leer.
Hedda y Yolanda juegan Yahtzee.
Yolanda: ¡Sí!
Hedda: ¡Tienes un tiro más!
Yolanda: Ash.
Hedda: Ay no… ¿Cuál quieres que tache?
Yolanda: Yahtzee bonus.
Hedda: Pero es el que más vale.
Yolanda: No he sacado Yahtzee, menos voy a sacar el bonus.
Hedda: Que poco optimista.
Yolanda: Vas.
Hedda: Not, todos de nuevo.
Yolanda: ¡Espera! Puedes dejar el seis e irte por un seis.
Hedda: Va.
Yolanda: ¡Te dije!
Hedda: Y… Tooodo listooo paraaa… el… Yahtzeeeeeeee… No.
Yolanda: No estuvo mal.
Hedda: (Al público) A veces sonreíamos al mismo tiempo.
Yolanda: Vas a ver, lo voy a sacar de una…
Hedda: No mames.
Yolanda: …
Hedda: ¿Qué posibilidades hay de que eso suceda?
Yolanda: ¿Gané?
Hedda: Ganaste.
Hedda: (Al público) Ella siempre iba un paso adelante de mí.
Hedda y Yolanda se besan, están a punto de quitarse la ropa.
Suena el celular de Yolanda.
Yolanda: ¿Bueno? (Perdón, corazón). Paso mañana tempra… Sí… Bye. Perdón, ¿en qué estábamos?
Hedda: En que me ibas a desabrochar el brasier.
Yolanda: Ya me acordé.
Hedda: ¿A dónde vas a ir mañana?
Yolanda: Encargué un gotero de THC.
Hedda: ¿Gotero?
Yolanda: Ajam.
Hedda: …
Yolanda: Ven.
Hedda: (Al público) El Coronel decía que me aburro cuando no la hago de a pedo.
Hedda: El sexo se ha convertido en algo horrendo. Hasta un dildo me seduciría más que tú.
Yolanda: ¿Era necesaria la comparación?
Hedda: Parece que no te gusto.
Yolanda: Me compro el dildo y te cuento qué tal.
Hedda: (Al público) Solía salir a cazar con el Coronel durante el verano. A mis amigas en la prepa les encantaban mis pulseras de piel de zorro; él mismo las armaba con unas pincitas, cortaba la piel y me las medía, luego le ponía algún brochecito de oro y hasta las grababa con mi nombre, todas en la escuela querían una; los papás de las otras no cazaban zorros para hacerles pulseras a sus hijas.
Hedda anda en una bicicleta verde alrededor del sillón.
Yolanda: ¿De dónde la sacaste?
Hedda: La compré.
Yolanda: Se ve cara.
Hedda: Es de gama media.
Yolanda: ¿De cuándo acá sabes de bicicletas?
Hedda: Desde hace rato que la compré.
Yolanda: ¿Ya pagaste el teléfono?
Hedda: Tenemos hasta el 2 de agosto.
Yolanda: No tienes disciplina.
Hedda: Mañana lo pago.
Yolanda: ¿Ya llevaste el coche al servicio?
Hedda: Mañana agendo la cita.
Yolanda: No entiendo tus prioridades.
Hedda: Hay fechas límite para que todos esos pendientes queden resueltos, yo me hago bolas, ¿va?
Yolanda: Me ha dolido la cabeza todo el día.
Hedda: Hice un invento.
Yolanda: Estaba pensando pedir taquitos.
Hedda: Pero hice invento.
Yolanda: ¿De qué?
Hedda: Pasta y combiné el adobo del pollo de ayer con crema.
Yolanda: No se me antoja.
Hedda: Okey.
Yolanda: Que no se te vaya a pasar lo del…/
Hedda: No se me pasa.
Hedda: ¿Crees que haya valido la pena el madrazo? Lo único seguro desde el día en el que te mudaste es que te ibas a ir.
Hedda en el departamento casi vacío.
Hedda saca un dildo de un morralito para dárselo a Yolanda.
Hedda: Úsalo bien.
Yolanda: Que poca madre.
Hedda: Nada te parece.
Yolanda: …
Hedda: Enjoy.
Hedda: (Al público) La gente como yo no olvida, el corazón se nos queda pegado en cada momento en el que fuimos felices.
Yolanda: Me estás salvando muy cañón.
Hedda: ¿Por qué tienes tanta prisa?
Yolanda: Hace tres meses terminé con mi novia, pero éramos vecinas y la situación ya se tornó en extremo incómoda.
Hedda: ¿Se conocieron porque eran vecinas?
Yolanda: Sí.
Hedda: Y porque querían sexo.
Yolanda: El más lésbico.
Hedda: (Se ríe).
Yolanda: ¿Te importa?
Hedda: N… No.
Yolanda: Suenas poco convencida.
Hedda: Me preocupa.
Hedda: (Al público) La misma noche que se mudó estrenamos el sofá. La vida entre dos parecía más fácil, repartíamos los gastos, Yolanda normalmente cocinaba porque no le gustaban mis inventos, pero me daba… no sé… perspectiva, creo, siempre teníamos opiniones encontradas.
Hedda: (POV) Los límites de mi cuerpo se desdibujan cuando la toco.
Hedda: (Al público) De haber sabido que era el último beso, le echo más ganitas; de haber sabido que era nuestra última comida, la última rola que escuchábamos juntas, la última vez que hacíamos el amor, la última salida a patinar, la última ida al cine, el último abrazo. Me es imposible articular una sola palabra más, porque tengo tantas, que se me atoran en la garganta.
Hedda le muestra una pistola a Yolanda.
Yolanda: ¿De dónde sacaste eso?
Hedda: Me la heredó el Coronel.
Yolanda: Es ilegal.
Hedda: Me parece importante que sepas que tengo una pistola.
Yolanda: Mientras no pretendas usarla.
Hedda: Si a nadie se le ocurre meterse a robar…/
Yolanda: Llamamos a una patrulla.
Hedda: Y en lo que llega nos violan a las dos.
Yolanda: No digas esas cosas.
Hedda: Es en serio.
Yolanda: Siento que vamos muy rápido.
Hedda: ¿Hasta ahorita te das cuenta?
Yolanda: Hay muchas cosas de ti que no sé.
Hedda: Tengo una pistola.
Yolanda: Hay muchas cosas de mí que no sabes.
Hedda: Sé que llegaste a mejorar mi vida.
Yolanda: Y tú la mía.
Hedda saca otra pistola.
Hedda: Tengo una para ti.
Yolanda: Ay, n… no pis… No pistolas, ¿va?
Hedda: Le hubieras caído bien al Coronel.
Yolanda: …
Hedda: ¿Y tu familia?
Yolanda: Creo que nadie debería usar armas.
Hedda: No, pero el deber ser es una filosofía obsoleta.
Yolanda: Deshazte de ellas.
Hedda: Ni de broma.
Yolanda: No me parece sano que tengas un par de pistolas.
Hedda: Te estoy dando la pistola del Coronel…/
Yolanda: Creo que yo debería guardar ambas pistolas.
Hedda: Ey, ey, ey, ¿piensas que…? Yo no…/
Yolanda: Dámelas.
Hedda: No la del Coronel.
Yolanda: Es raro que le digas a tu papá así.
Hedda: No tienes ningún derecho a quitármelas.
Yolanda: No voy a poder dormir tranquila.
Hedda: ¿Es en serio?
Yolanda: Dámelas.
Hedda: Te doy esta y todas las balas.
Hedda le saca todas las balas a la pistola del Coronel y se las mete a la otra, de forma que solamente la pistola que queda con balas es la que le da a Yolanda.
Yolanda: ¿Cómo sé que no tienes más balas escondidas por ahí?
Hedda: No lo sabes. Vas a tener que confiar en mí.
Yolanda: ¿Qué tal la chamba?
Hedda: Ni un cliente.
Yolanda: Pero por que es lunes, ¿no?
Hedda: Nadie compra plantas en lunes.
Yolanda: Es que es de mala suerte.
Hedda: ¿Si?
Yolanda: Sí, todas las plantas que han sido compradas en lunes, han muerto.
Hedda: Mi proveedor me surte los lunes.
Yolanda: Menos a tí, mi amor.
Hedda: Que mensa.
Yolanda: Todas tus plantis vivirán por siempre.
Hedda: ¿Cómo vas con la campaña?
Yolanda: Mal, piden cambios de los cambios.
Hedda: ¿Quieres un masajito?
Yolanda: Ay… ¡Sí!
Hedda: (Al público) A la mala aprendí a no tirar la pedrada tan lejos.
Hedda: Yolanda salta a los brazos de Hernán, él la sostiene con fuerza hasta que se desmorona.
Hedda: Vi unos vuelos baratísimos a Europa para el siguiente año, después de la boda.
Yolanda: ¿No vamos a estar muy gastadas?
Hedda: Puedo sacar un poquito de lo que me dejó el Coronel.
Yolanda: Yo no tengo papá rico.
Hedda: Pero tienes papá.
Yolanda: Crecimos de forma muy distinta tu y yo.
Hedda: Yo pongo los vuelos y el hospedaje, solo pon lo que gastes allá.
Yolanda: Cómo crees…
Hedda: Vas a tener una vida entera para invitarme a Europa de nuevo.
Yolanda: Mmm… Me agrada la idea.
Hedda: (Al público) Cuando me enteré de lo suyo con el tal Hernán, me dio mucho sueño. Quería dormir y se me pasó la mano, es todo. No hay nada malo en querer despejar la cabeza. Hasta dónde llega una según todos para… para llamar la atención.
Yolanda: ¡Ven!
Yolanda saca su celular para tomar una selfie y subirla a redes.
Yolanda: ¿¡Adivinen quién se va a Europa, perros!?
Hedda: (Al público) #Trip #LGBT #LoveIsLove #LesbianGirl #Europa #MeLesVoy #Hashtag #QueDemuestraMisInseguridades #NoTengoIdeaDeLoQueEstoyHaciéndo #Selfie.
Hedda: Yolanda se desmorona en los brazos de Hernán, pero ya no tiene fuerza para levantarse ni él ganas de seguir repitiendo la acción una y otra vez. Se separan.
Hedda: (Al público) N… No estoy bien. En los últimos meses he perdido el control más de una vez y la idea de ya no verte… Intento no avergonzarme cuando me encabrono y todo desemboca en un desmadre, es parte de mí y en la medida que lo acepte… Te voy a extrañar, pero voy a extrañar más quién era cuando estábamos juntas. Por las noches busco una buena razón para despertar, pero me quedo tanto tiempo pensándolo que al siguiente día apenas logro levantarme para salir a trabajar… No, hoy no tengo ganas de ir, de cualquier forma, es lunes y Yolanda dice que los lunes las plantas se mueren. Las plantas… Las plantas se mueren en lunes.
Hedda: Hedda le entrega a Yolanda la pistola del Coronel.
Hedda le muestra a Yolanda el libro que le regaló.
Hedda: Ya lo leí.
Hedda: (Al público) Me cagan los Best Sellers con sus fórmulas para ser feliz o superar a tu ex. Pura psicología barata para mentes pequeñas que son incapaces de encontrar su propia forma de vivir.
Hedda: No me gustó.
Yolanda: Pero por algo es un Best Seller.
Hedda: ¿Has considerado la opción de que la mayoría de la gente es imbécil?
Yolanda: Comprar un libro no te hace imbécil.
Hedda: Seguirlo al pie de la letra como receta de cocina, sí.
Yolanda: Por algo mucha gente lo… Avala.
Hedda: ¿Avala? No mames, no, la tierra nunca fue plana, ni cuando todos decían que sí lo era.
Yolanda: Eres bien extremista.
Hedda: Es que no entiendo cómo la gente no está leyendo Breves respuestas a las grandes preguntas, por ejemplo.
Yolanda: ¿Qué clase de título es ese?
Hedda: Mucho mejor que tu libro ese del Carajo y sus… fórmulas para no dar cara a los problemas.
Yolanda: Tienes una mente diminuta.
Hedda: El wey que escribió esto sí tiene una mente diminuta.
Yolanda: Algo lees ahí que te duele y por eso lo rechazas.
Hedda: Me duele que el éxito se haya reducido a si has dado una Ted Talk o no.
Yolanda: No puedo contigo.
Hedda le rompe una hoja al libro.
Yolanda: …
Hedda: Ey, perdón, fue broma.
Yolanda: …
Hedda: Me exalté.
Yolanda: …
Hedda: El Coronel decía que la familia lo es todo.
Yolanda: ¿Eso que tiene que ver?
Hedda: Que tú eres mi familia.
Yolanda: …
Hedda: Es en serio.
Yolanda: No está chido que así de fácil deseches lo que pienso.
Hedda: Yolanda decide terminar el beso y comienza a imitar a un orangután, Hedda la sigue.
Yolanda: Conseguí una camelbak.
Hedda: ¿Una qué?
Yolanda: De aquí le tomas.
Hedda: ¿Le tomas…? (le toma) Wow.
Yolanda: Estás de viaje, vas caminando, te da sed…
Hedda: Está genial.
Yolanda: ¿Verdad?
Hedda: Te ves preciosa.
Yolanda: Una amiga de la oficina está dando en adopción unas gatitas.
Hedda: No me gustan los gatos.
Yolanda: ¿Tan así?
Hedda: (Al público) Nunca logró convencerme.
Hedda: Tan así.
Hedda: (Al público) Cocino triste, como triste, me baño triste, veo el calendario triste, hasta el culo me limpio triste.
Hedda toma la bicicleta y se echa a andar.
Hedda: Hedda anda en bicicleta en medio de la montaña, a ratos pedalea con dificultad, pero en las bajadas se desquita; tiene el ceño fruncido y la mirada fija en el camino, agarra el manubrio con fuerza, se nota en lo tensas que trae las muñecas.
Hedda: (Al público) Una vez discutí con el Coronel y escapé, él hizo todo lo posible por encontrarme hasta que lo logró, le tomó tres horas y un par de llamadas.
Hedda: Pedalea con fuerza en una subida bastante pronunciada, debe mantener el equilibrio porque el sendero se va acabando y poco a poco entra a un terreno totalmente virgen; apenas esquiva algunas piedras y se ve forzada a poner un pie en la tierra. No tiene la más mínima intención de desandar su camino, como puede, se vuelve a subir a la bicicleta y continúa.
Hedda: (Al público) Algo surge aquí, como… como en el pecho, una especie de extremidad que me ahorca y luego me aprieta la cabeza, me horada la sien y termino ciega.
Hedda: Hedda se cae de la bicicleta, rápidamente se levanta, pero no logra sostenerse mucho en pie cuando se vuelve a caer; toma agua de su camelbak y luego saca la pistola del Coronel, la carga y se la pone en la sien. Dispara pero no tiene balas.
Hedda: Hedda saca rápidamente una pistola y le dispara en la cabeza a Yolanda. Hedda comienza a aplaudir.
Hedda: Descanso. A veces pienso que solo sirvo para aburrirme.
Yolanda y Hernán están sentados en un sillón color rosa de cuatro plazas.
Hay una planta que enmarca un ventanal detrás del sillón.
Un vaso sobre una mesita se rompe.
FIN

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